
Aguas servidas
En noviembre, se celebró en Lima, Perú, el XXXIX Congreso Interamericano de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS). Esta organización busca proteger la salud pública en América Latina y el Caribe mediante la promoción de acciones estratégicas que aseguren el acceso al agua potable para toda la población y la correcta recolección, tratamiento y disposición de las aguas servidas. Parte de estas corresponden a los desperdicios biológicos que genera nuestro organismo.
Aunque este proceso es natural, la mayoría desconoce el impacto que tiene la eliminación de estos residuos y no reflexiona sobre su destino al tirar la cadena del inodoro. En la actualidad, existen más de 4 200 millones de personas en todo el mundo que no pueden tratar de manera segura sus aguas servidas. Esta cifra refleja la magnitud del problema global, especialmente en los países en desarrollo y en muchas regiones de América Latina y el Caribe, donde la cifra llega a 338 millones de personas.
En el caso específico de Chile, el problema adquiere un carácter particular. Si bien las zonas urbanas tratan 99 % de las aguas servidas, las zonas rurales enfrentan una situación diferente. La escasa densidad poblacional en muchas áreas rurales, combinada con la falta de recursos y tecnología, hacen que más de 80 % de las aguas servidas no sean tratadas de forma segura.
En estas comunidades, los sistemas de tratamiento de aguas residuales corresponden a pozos negros, letrinas o casetas sanitarias con fosas sépticas. Sin embargo, estos sistemas son inadecuados, pues no permiten eliminar de manera efectiva los contaminantes (Ejemplo: materia orgánica, nutrientes, patógenos y contaminantes emergentes, que provienen de productos farmacéuticos y compuestos químicos de productos de cuidado personal).
Esto no sólo afecta la calidad del agua, sino que también puede generar pérdida de biodiversidad, cambios en la estructura y función de los ecosistemas y enfermedades tales como diarrea, cólera, disentería y fiebre tifoidea.
Por esta razón, y dado que el saneamiento al agua es un derecho humano, es urgente tomar medidas concretas para mejorar la gestión de aguas servidas en América Latina y el Caribe sin dejar de lado a las zonas rurales. •